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Una desafortunada selección

Sábado, Enero 24, 2009
El Diario

Si el gobernador David Paterson quería darle una bofetada a los inmigrantes, con su nombramiento de Kirsten Gillibrand al Senado, efectivamente lo logró.

La congresista reemplazará a Hillary Rodham Clinton como la nueva senadora de Nueva York. En Clinton, Nueva York tuvo a una defensora de los derechos de la mujer y promotora de una reforma de inmigración humana y sensata. Pero, con la selección de una representante del norte del estado, Paterson optó por hacer política ya que ella puede ayudarle en esa región - a expensas de los inmigrantes.

El historial anti-inmigrante de Gillibrand habla por sí mismo: insistió en un enfoque de la rígida aplicación de la ley de inmigración, hizo llamados para que la policía local realice funciones de agentes federales de inmigración y votó a favor de legislación en la Cámara que le prohíbe a los empleadores, que a sabiendas contratan a inmigrantes indocumentados, recibir contratos federales. Mientras el líder de la mayoría en el Senado, Harry Reid, apoya un camino a la ciudadanía para los indocumentados, Gillibrand dice que está “firmemente en contra de ofrecerle amnistía a los inmigrantes ilegales”.

Ayer, Gillibrand fue elogiada por su apoyo a los derechos reproductivos de la mujer. Pero su posición sobre inmigración deja a las latinas inmigrantes en el olvido. Ellas temen pedir la ayuda que necesitan debido a su situación legal.

Para muchas latinas, explica la experta de política Jessica González-Rojas del Instituto Nacional de Latinas para la Salud Reproductiva, todo lo relativo al su estado de inmigración influyen sus decisiones en materia de salud. Nueva York necesita una senadora que de veras defienda y proteja a las familias vulnerables. Gillibrand tiene mucho que probar a los latinos, a los inmigrantes y a sus defensores. Los mismo que Paterson.